Centro Democrático y Pacto Histórico: la gobernabilidad del Tigre en riesgo (Julio 17 2026)

Centro Democrático y Pacto Histórico en el debate por la gobernabilidad del Tigre
La derecha puede discutir internamente, pero no debe entregarle al Pacto Histórico la llave de la gobernabilidad.

Centro Democrático y Pacto Histórico: el riesgo no es legal, es político

La discusión por la presidencia del Senado y de la Cámara no es una pelea menor. No se trata solamente de quién dirige una sesión o quién firma una agenda legislativa. Se trata del primer gran pulso de gobernabilidad del gobierno del presidente Abelardo de la Espriella. Y en ese pulso hay una línea que la derecha no debería cruzar: buscar o parecer buscar en el Pacto Histórico la fuerza que debería construir dentro de su propia coalición.

Por eso, el debate entre Centro Democrático y Pacto Histórico no puede mirarse como una simple jugada parlamentaria. Es una señal política sobre quién acompaña realmente la gobernabilidad del nuevo gobierno.

Y por eso hay que hablar claro.

Si el Centro Democrático se declaró partido de gobierno, entonces debe actuar como partido de gobierno. Puede tener candidato. Puede defender su bancada. Puede reclamar respeto político. Puede pedir participación. Todo eso es normal en una coalición. Pero lo que no puede hacer la derecha es abrir la puerta a que el Pacto Histórico termine siendo árbitro de la gobernabilidad del Tigre.

Según versiones periodísticas, el Centro Democrático habría buscado apoyos para impulsar a Honorio Henríquez a la presidencia del Senado. Algunos medios hablaron incluso de posibles votos del Pacto Histórico. El partido luego desmintió acercamientos. Esa precisión importa, porque una columna seria no debe presentar como hecho probado lo que todavía aparece como versión, rumor o lectura política.

Pero el solo riesgo merece una reflexión de fondo.

Porque una cosa es que el Centro Democrático negocie dentro de la coalición de gobierno y otra muy distinta es que, por una presidencia del Senado, se genere la impresión de que la derecha está dispuesta a tocar la puerta de sus adversarios ideológicos.

Contenido de esta columna

  1. Centro Democrático y Pacto Histórico: el problema no es jurídico, es político
  2. Primera razón: un partido de gobierno debe cuidar la gobernabilidad
  3. Segunda razón: el Pacto Histórico no debe decidir la ruta de la derecha
  4. Tercera razón: el país necesita orden, no pequeñas guerras internas
  5. Dicho en palabras sencillas
  6. Mi opinión

La derecha no debe poner al Pacto Histórico a decidir su gobernabilidad

En democracia, los congresistas pueden conversar, votar, pactar y construir mayorías. Eso hace parte del funcionamiento del Congreso. Jurídicamente, un acuerdo parlamentario puede ser posible. Pero no todo lo jurídicamente posible es políticamente correcto.

Ese es el punto.

El debate sobre Centro Democrático y Pacto Histórico no se reduce a una pregunta legal. Se trata de una pregunta de coherencia política: ¿puede un partido que se declaró de gobierno terminar dependiendo de los votos de la oposición de izquierda para imponer una presidencia legislativa frente al propio gobierno que dice apoyar?

Esa pregunta es legítima.

Infobae informó sobre versiones según las cuales el Centro Democrático buscaría apoyos para quedarse con la presidencia del Senado. Luego, el medio también registró que el Centro Democrático desmintió acercamientos con el Pacto Histórico.

Ese doble dato debe quedar claro: hay versiones, hay desmentido y hay una tensión política real.

Por eso esta columna no acusa. Esta columna advierte.

Primera razón: un partido de gobierno debe cuidar la gobernabilidad

El Centro Democrático tiene historia, estructura, liderazgos regionales y representación parlamentaria. Nadie puede negar eso. Pero si decidió declararse partido de gobierno, esa decisión trae responsabilidades.

Ser partido de gobierno no significa obediencia ciega. No significa renunciar al criterio propio. No significa convertirse en notaría del Ejecutivo. Pero sí significa algo elemental: no actuar de forma que debilite al gobierno que se dice apoyar.

La gobernabilidad del presidente Abelardo de la Espriella dependerá de muchas cosas: seguridad, economía, opinión pública, capacidad administrativa y, por supuesto, Congreso. Si el Congreso arranca con una derecha dividida y con sospechas de acuerdos cruzados con la izquierda, el mensaje para el país será pésimo.

Y no solo para el país.

También para los enemigos de la seguridad, para los burócratas enquistados, para los que quieren sabotear cualquier reforma de autoridad, orden y mérito. Todos ellos miran estas señales. Si ven fractura, avanzan. Si ven desorden, presionan. Si ven que la derecha pelea por cargos antes que por principios, celebran.

Segunda razón: el Pacto Histórico no debe decidir la ruta de la derecha

El Pacto Histórico tiene derecho a existir, a oponerse y a votar en el Congreso. Eso es democracia. Nadie está diciendo que se le quite la voz a la oposición. El punto es otro: la derecha no debe entregarle al Pacto Histórico la capacidad de decidir sus liderazgos internos.

Hay una diferencia enorme entre respetar a la oposición y depender políticamente de ella.

Si el Centro Democrático y Pacto Histórico terminan apareciendo en la misma ecuación para definir una presidencia del Senado contra la preferencia del gobierno, el daño simbólico sería fuerte. Porque millones de colombianos votaron por un cambio de rumbo. Votaron por autoridad. Votaron por recuperar el orden. Votaron por una derecha que no se acompleje frente a la izquierda.

Entonces, ¿cómo se le explica a esa ciudadanía que el Pacto Histórico pueda convertirse en pieza decisiva para ordenar la mesa directiva del Congreso?

No suena bien. No se ve bien. No conviene.

Centro Democrático y Pacto Histórico: una frontera que la derecha debe cuidar

Noticias Caracol informó sobre declaraciones desde el Pacto Histórico respecto de esa elección. Y cuando la izquierda empieza a hablar de por quién votaría en una pelea interna de la derecha, la derecha debería hacer una pausa y preguntarse: ¿en qué momento dejamos que el adversario celebrara nuestra división?

Tercera razón: el país necesita orden, no pequeñas guerras internas

El gobierno del Tigre llega con un mandato fuerte. Seguridad, institucionalidad, mérito, reducción de privilegios y defensa de la patria. Ese mandato exige orden político.

La columna anterior sobre la seguridad del Tigre explicó que los símbolos importan. La columna sobre voceros oficiales explicó que la comunicación institucional evita el chisme político. Y la columna sobre adiós a la rosca, bienvenida la meritocracia defendió una idea simple: el Estado debe servir al mérito, no a la palanca.

Todo eso se conecta con este debate.

Porque si el Congreso se convierte en una feria de cálculos pequeños, el país pierde el foco. Colombia necesita reformas, autoridad, seguridad jurídica, defensa de la Fuerza Pública y un Estado que funcione. No necesita que la derecha entre a disputarse cada centímetro de poder como si el enemigo político no existiera.

Álvaro Uribe tiene todo el derecho a defender a su partido. El Centro Democrático tiene derecho a proponer nombres. Rodrigo Lara, como ministro del Interior designado por Abelardo de la Espriella, tiene derecho a buscar una gobernabilidad coherente con el gobierno entrante. Pero todos deberían tener claro algo: el enemigo político principal de este proyecto no está dentro de la derecha. Está en el proyecto ideológico que quiere devolver a Colombia al desorden, al resentimiento y al debilitamiento institucional.

Cuando se habla de Centro Democrático y Pacto Histórico, no estamos hablando de dos partidos equivalentes dentro del mismo proyecto. Estamos hablando de fuerzas políticas con visiones muy distintas sobre autoridad, Estado, seguridad y rumbo nacional.

Dicho en palabras sencillas lo del Centro Democrático y Pacto Histórico

Esto es como una familia que acaba de ganar una batalla importante y, en vez de organizar la casa, empieza a pelear por quién se sienta en la cabecera de la mesa.

Pelear adentro puede pasar. Eso es normal. Pero llamar al vecino que siempre quiso destruir la casa para que decida la pelea interna, eso ya es otra cosa.

La derecha puede discutir. Puede corregirse. Puede negociar. Pero no debería poner al Pacto Histórico en posición de decidir quién manda en el Congreso cuando el país eligió otro rumbo.

Mi opinión sobre Centro Democrático y Pacto Histórico

Mi posición es clara: apoyo la gobernabilidad del presidente Abelardo de la Espriella. Apoyo que la derecha tenga voz, que el Centro Democrático participe, que los partidos de gobierno sean escuchados y que el Congreso funcione con equilibrio. Pero no apoyo que la derecha se enrede en una pelea que termine dándole poder político al Pacto Histórico.

Si el Centro Democrático se declaró partido de gobierno, debe actuar con grandeza. Puede negociar, sí. Puede exigir respeto, sí. Puede presentar candidato, sí. Pero debe hacerlo sin poner en duda su compromiso con el gobierno del Tigre.

El país necesita claridad.

Centro Democrático y Pacto Histórico no pueden ser la fórmula para condicionar la gobernabilidad de Abelardo. La fórmula debe ser otra: derecha ordenada, coalición seria, Congreso responsable y mandato ciudadano respetado.

La relación entre Centro Democrático y Pacto Histórico debe analizarse con serenidad, pero también con firmeza. La derecha puede discutir candidaturas, pero no debería permitir que la oposición termine apareciendo como árbitro de la gobernabilidad.

ROARRR.

Que la derecha no se equivoque de adversario. Que el Congreso no empiece con pequeñas traiciones simbólicas. Y que el gobierno del Tigre arranque con autoridad, lealtad y sentido de patria.

Por eso, el punto central no es solo quién preside el Senado. El punto central es si Centro Democrático y Pacto Histórico van a quedar del mismo lado de una decisión que debería resolverse dentro de la coalición que respalda al presidente Abelardo de la Espriella.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll to Top